La forma de la tristeza

¿Cuando experimentamos tristeza?

Las personas experimentamos tristeza cuando nos encontramos en situaciones en que sentimos una pérdida, sea del tipo que sea. Tenía algo y ya no lo tengo. 

¿Cómo es la tristeza? Incluso cuando la tristeza llega a ser devastadora, en su forma pura, no tiene el punto de agresividad que tiene la impotencia de la rabia. La tristeza es pacífica, la tristeza se llora.

¿Qué quiere decir esto exactamente? No me refiero únicamente a las lágrimas. Llorar la tristeza es dejar que -metacognitivamente hablando- todos los elefantes del mundo caminen sobre nosotros. Llorar es aceptar.

Cuando la tristeza queda por debajo de la rabia, lo que hacemos es luchar constantemente contra el camino que los elefantes tienen que transitar de forma inevitable. Así, nos agotamos y no somos capaces de dar un sentido a aquello que nos sucede.

Puede que lo que hayamos perdido sea algo muy valioso y determinante para nuestro desarrollo hasta el momento. Pero también puede ser que lo que hayamos perdido sea algo que nos hace reaccionar desproporcionadamente. Debemos descubrirlo por nosotros mismos. En cualquier caso, si sentimos tristeza lo más saludable que podemos hacer es dejar que esta se exprese.

Todas las emociones tienen su razón de ser y nos dan información que va a contribuir a nuestro desarrollo, a nuestra adaptación constante.

Si tenemos el hábito de enmascarar la tristeza y no permitimos que aflore, no podremos ver todo lo que hay en ella, en el centro del malestar. Si no lo vemos, no podemos analizarlo y si no lo analizamos no podemos gestionarlo porque no podremos determinar las herramientas que nos serán más útiles de ahora en adelante. 

Hay personas que a menudo ignoran la tristeza manteniéndola escondida sin más, otras la ocultan debajo de un sentimiento de rabia, sin permitirse llegar al fondo verdadero del conflicto interior. De este modo, se prolonga el proceso de duelo, a veces, de forma indefinida.

 

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