El cambio evolutivo

Tres cuestiones sobre el cambio evolutivo que te ayudarán a mirar hacia tus propios recursos:

¿Realmente nos asusta el cambio?

No es un miedo al cambio lo que experimenta el hombre en general. Por el contrario, lo que nos sucede a la mayoría de personas es que estamos deseando un cambio, ya sea en un área o en otra de la vida, en un momento próximo o más a largo plazo. Y es así porque el cambio lleva en sí mismo incluido cierto estímulo vital que nos hace experimentar que estamos vivos, que pasamos a una nueva etapa y que nos renovamos.

Generalmente el cambio bien recibido por el individuo también lleva consigo una evolución personal y llena nuestra vida de significados que nos hacen sentir que maduramos y que podemos adquirir una capacidad de gestión satisfactoria en conflictos en los que antes no teníamos influencia consciente.

Hay algunos cambios que vienen por sí solos como es ley de vida o simplemente porque nos ha tocado experimentarlo debido a cuestiones arbitrarias, pero existe otro tipo de cambio que depende de nuestras decisiones y, por ello, debe ser gestionado desde nuestro centro y desde nuestra consciencia para lograr conectar con un estado de realización personal.

 

¿Qué es lo que bloquea el cambio evolutivo?

Lo que bloquea el cambio y nos asusta es en gran parte una cuestión de identidad, es enfrentarnos con la pregunta: ¿Y si no me defino con esto con lo que me he sentido identificado hasta ahora, entonces qué es lo que me define? O lo que es lo mismo:

¿Si no SOY gerente, telefonista, esposo, bueno, cariñoso, soltera, independiente, astuta, tenaz, rápido, tranquila… (piensa en el área de tu vida que te gustaría cambiar pero en la que te cuesta dar el paso para iniciar ese cambio o mantenerlo con seguridad)…, entonces ¿Quién soy?

¿Qué pasa si dejas de ser las cosas que eras y tampoco eres lo que habías planeado durante años? Pasa una cosa: MIEDO. Y como tienes miedo pasa otra cosa: Negación.

La negación es una estrategia de huida que usamos los seres humanos cuando una emoción nos resulta demasiado incómoda, y esta estrategia nos lleva siempre a mirar hacia otro lado y a hacer ver que las cosas que nos pasan no están pasando. Resultado: DOLOR. Dolor porque en el fondo sé algo que no quiero saber y lo meto en un cajón para olvidarlo pero sigue estando ahí y no va a desaparecer o a cambiar de forma si no lo gestiono.

¿Quién soy? ¿En quién me convierto? ¿Qué dejo de ser? Esta es la pregunta que más nos asusta, esto es lo que quiere decir salir de la zona de confort, quedarse por momentos, días o situaciones en un lugar sin límites claros, con una sensación de pérdida de seguridad… Quizás sea una seguridad material y física, pero sobretodo experimentar un cambio es verse de una forma distinta que aún no está construida.

Es liberador darse cuenta de que podemos decirnos con autenticidad cosas como: no sé quién soy pero estoy en ello y tengo que vivir esto para descubrirlo y empezar a definir aspectos nuevos con los que puedo identificarme de forma profunda disfrutando con ello. Hay personas más aventureras que otras, pero conectar con la creatividad interior desde la libertad de elección es algo que empodera a todas las personas del mundo, sin excepción.

 

¿Qué puedo hacer?

Para cambiar y lograr que sea una decisión duradera debe suceder un proceso de darse cuenta de cuál es el lugar exacto en el que estamos bloqueados ahora. Una vez que lo hemos visto solo podremos limitarnos a observar dónde está el punto oscuro en el que hasta ahora no habíamos puesto luz. Entonces se abre una brecha y eso quizás duela o moleste, pero cuando la brecha ya se ha creado, sin demasiado esfuerzo empieza a entrar luz y en ese estado de coherencia interna y de lucidez la persona empieza a tomar decisiones profundas y es así como se inicia el cambio vital.

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